| "Los tambores del viernes exclaman su ira, su
pasión por las calles. Son los sanedritas de Anás insultando al Nazareno. Este
es uno de los grandes momentos de nuestra Semana Santa. Avanza, con suma
lentitud, Nuestro Padre Jesús bajo el Arco del Pórtico de El Salvador. Canta el
gallo de nuevo ahogado por la "palillá"; mientras, quedan mudos los
sollozos del Viernes, los de la Verónica, eterna seguidora del Nazareno. Las
Turbas piropean a San Juan y cruzan el Puente del Huécar camino de Carretería
para ascender a la Plaza Mayor. |
Antonio Saura
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Desde los balcones se les ve andar como si estuvieran en su tiempo, vestidos
para acudir a una fiesta, a hablar de Jesucristo: su destino. Alguna vez, en
algún momento no importa cuando, se ve llorar ahogado por el turno de tambores,
al Jesús de la Seis, llorar lágrimas sobre la piedra en la inmensa soledad del
amanecer y, levantada la vista, en la penumbra de los balcones y ventanas, no
hay nadie; sólo, en los faroles, ángeles de nieve aplaudiendo esa soledad"
(Raúl Torres.)
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